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02-03-2006
Descripción:
"BARCO VARADO
Ancha era la playa tras la galerna.
Arrasada habÃa sido la mÃnima cosa,
y en la vasta superficie de la arena
de repente el barco aquel, depositado
por las manos invisibles del ventalle.
Vientre al aire sobre todo el casco era
que la muerte ya tenÃa sentenciado:
una curva de madera muy hinchada
que en jirones de agua verde asà lloraba
la vergüenza de encontrarse tan desnuda,
tan visible allà inmóvil y tan muda.
Las olas voceaban a los vientos
y a la luz, que era mansa en la mañana,
aquel bulto de ballena suicida,
un gran pez que del mar se sintió hastiado
y se vino a dormir sobre la playa
en azules de arenal insulagado.
Y la gente se paraba ante tal cosa
y veÃa el cordelaje, el aparejo,
los obenques, el timón, las escotillas;
pero solo les sorprende aquella curva
de atrevida y perfecta envergadura,
una onda de pinar y calafate,
una cola de sirena artificial,
una airosa y elipsoide nervadura
que hasta entonces se encontraba protegida
y de pronto asà se muestra tal cual era:
una viva carnación de la madera,
que latÃa como laten los humanos
y morÃa como mueren los delfines.”
Web Autor: http://www.edicionesdelsur.com/i ...
Ancha era la playa tras la galerna.
Arrasada habÃa sido la mÃnima cosa,
y en la vasta superficie de la arena
de repente el barco aquel, depositado
por las manos invisibles del ventalle.
Vientre al aire sobre todo el casco era
que la muerte ya tenÃa sentenciado:
una curva de madera muy hinchada
que en jirones de agua verde asà lloraba
la vergüenza de encontrarse tan desnuda,
tan visible allà inmóvil y tan muda.
Las olas voceaban a los vientos
y a la luz, que era mansa en la mañana,
aquel bulto de ballena suicida,
un gran pez que del mar se sintió hastiado
y se vino a dormir sobre la playa
en azules de arenal insulagado.
Y la gente se paraba ante tal cosa
y veÃa el cordelaje, el aparejo,
los obenques, el timón, las escotillas;
pero solo les sorprende aquella curva
de atrevida y perfecta envergadura,
una onda de pinar y calafate,
una cola de sirena artificial,
una airosa y elipsoide nervadura
que hasta entonces se encontraba protegida
y de pronto asà se muestra tal cual era:
una viva carnación de la madera,
que latÃa como laten los humanos
y morÃa como mueren los delfines.”
Web Autor: http://www.edicionesdelsur.com/i ...
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